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CONFERENCIA INAUGURAL del Centro de Estudios Espíritu de Mujer

 

¿Por qué hablar de un tiempo de mujer?

Estamos transitando un tiempo de cambio, todos escuchamos hablar del cambio. Esta palabra ha tomado otro valor.

Para nuestros padres el cambio no era bueno. No se debía cambiar de trabajo, cambiar de pareja, ni cambiar de parecer.

Sin embargo actualmente el cambio es valorado. Llega a constituir un valor tan apreciado que en los programas de reconversión empresaria se arman seminarios de sensibilización frente al cambio.

Les voy a contar una pequeña anécdota. A los pocos años de comenzar con mi actividad en la empresa de instrumental médico, vino a Buenos Aires una amiga, arquitecta como yo, que vive en Francia. Con ella trabajamos juntas en la década del 70 en planes de vivienda de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Me miró espantada cuando le conté que empecé este emprendimiento. - ¿Cómo podés dejar la profesión para dedicarte a otra cosa?, me dijo en ese momento. Hace unas tres semanas estuvo en Buenos Aires y almorzamos juntas. En un instante, seguramente no acordándose de la charla pasada hace 15 años, me dijo: - Que bueno que pudiste cambiar y adaptarte a las circunstancias de este país. Este es un mínimo ejemplo del cambio paradigmático que vivimos en nuestro tiempo.

Pero ¿Qué significa? ¿ Cambio hacia dónde? ¿Cambio para qué?

La humanidad a mutado durante toda su existencia, ha alternado períodos de mutación con períodos estables. Sin embargo estas transformaciones no se dieron de golpe, como tampoco se dieron de pronto los períodos estables. Estos se producen imperceptiblemente hasta que se vuelven tan notables que los vemos. Los cambios, actualmente son tan grandes que se hacen notar.

Miremos a nuestro alrededor para comprender esto. Solamente nos damos cuenta del crecimiento de nuestros hijos, frente a hitos o sea hechos importantes. Tiene que venir algún conocido o familiar para que notemos su crecimiento o tienen que terminar una etapa de estudios o realizar algo que antes no podían para que podamos razonar cuanto se han modificado.

¿Como se producen estos cambios? Aparecen ideas que antes no existían y comienzan a ser elaboradas y discutidas. Estas surgen por grandes modificaciones culturales que se producen por un sin número de causas.

Algunas económicas, por ejemplo las formas de generación de valor han cambiado, hoy el viejo concepto de mano de obra de la fábrica de Ford ha desaparecido y en su lugar aparecen compañías como Microsoft cuyo capital es la capacidad de sus empleados en armar un programa intangible que cabe en un CD, ni siquiera el CD como elemento material tiene valor, solo lo tiene ese intangible que se encuentra dentro y que afirma su valor con un número larguísimo que no representa nada y que sin “esa llave” no podemos usar.

Observemos como este concepto todavía no fue elaborado desde los organismos oficiales. Todavía se mide el patrimonio de una empresa por la cantidad de materia prima material, la cantidad y calidad de las máquinas con las que cuenta para producir y el stock que ha logrado elaborar. Pensemos en Microsoft, si bien en este momento su patrimonio se mide en acciones. Si quisiéramos realizar un análisis desde lo tradicional, encontraríamos que puede llegar a tener algunas máquinas mas que otras empresas de software y que su stock está en C.Ds. cuyo valor comercial es despreciable. Nadie mide la capacidad intelectual de esta compañía, que es enorme. No se determina su valor por la materia prima con la que cuenta, que son sus empleados.

Otras causas son políticas como el cambio en la organización de representación de la sociedad, disminuyó la afiliación a los partidos políticos y a los sindicatos y aumentó la participación de las personas en las organizaciones no gubernamentales.

Pensemos un minuto esto. La gente para participar en la sociedad ya no elige organizaciones que cuentan con estatutos bien determinados, con agendas para la elección de sus autoridades. Actualmente opta por organizarse en la incertidumbre de lo necesario y forma organizaciones que lentamente toman nombre, estatutos y características mínimas de organización. Muchas de ellas mueren en el intento.

Hay causas demográficas. Actualmente estamos transitando la segunda transición demográfica. La aparición de los antibióticos indujo al envejecimiento de la población en las grandes ciudades, (al no existir infecciones, la esperanza de vida ha aumentado), por otro lado, la posibilidad de elegir el momento del nacimiento de los hijos provocó que nazcan menos niños.

Una amiga, cuando se separó y comenzó a vivir con una nueva pareja, planteó la siguiente explicación. Antes, cuando una mujer frente al altar, juraba amor eterno hasta que la muerte nos separe, estaba refiriéndose a un período de tiempo de aproximadamente veinte años. Se casaban a los veinte y vivían un máximo de cuarenta años. Hoy, con una esperanza de vida de 80 años, es muy difícil mantenerse “aparejados” con alguien sesenta años de la vida.

Todas estas causas generan nuevas ideas que coinciden entre sí a pesar de provenir de diferentes personas, que viven en diferentes países y aparentemente tienen distintas pautas culturales.

Muchos se atribuyen su autoría, pelean por esto y finalmente alguien se lleva los laureles y las bautiza con su nombre. Sin embargo es intrascendente quien las descubrió, quien las pensó primero.

Hace dos meses otorgaron el premio Nobel de medicina a dos profesionales. Sin embargo salió una solicitada publicada por un tercero, que se gastó U$S 100.000 en ella para explicar que él y no los otros dos era el padre de tal técnica. Con esto vemos que son quienes mejor luchan mediáticamente o sea publicitariamente, los que logran ganar la autoría de las cosas. Esto siempre fue así. Actualmente se editó un libro sobre Fleming, donde se demuestra que fue un colaborador de él y no él quien descubrió la penicilina. Todos asistimos a la furiosa lucha entre los equipos médicos de Francia y U.S.A. por las patentes de los remedios contra el SIDA.

Por lo tanto, estas ideas que se atribuyen determinadas personas pertenecen a cada período histórico, nosotros contamos con las ideas de nuestro tiempo.

No es casual que retumben una y mil veces en nuestra sociedad, que las tomen los medios de comunicación, que aparezcan en el lenguaje cotidiano. Es que toda una población, en un período determinado debe comprenderlas y digerirlas.

Lo importante de esto es que las ideas de nuestro tiempo están acá, que pueden ser comprendidas y utilizadas por todo aquel que se considere ciudadano de su tiempo.

Hace pocos días, un excelente profesional, Secretario de Salud de un Municipio de la Provincia de Buenos Aires, arengaba furioso cuando hablábamos de la Globalización: - ¡No creo en eso, eso no va conmigo! El error de este profesional era creer que desaparece el fenómeno porque el hecho de no creer en él, se puede estar a favor o en contra, pero lo peor que podemos hacer es negarlo.

Uno de estos conceptos, que absorbe el interés de los investigadores es la modificación de roles y junto con él aparecen palabras como género, participación, inclusión, diversidad, comunicación, etc.

Se modificó el rol educativo de los padres, ya no son sólo ellos los que determinan el aprendizaje de sus hijos. Con la educación masiva, son las instituciones las que fijan estas pautas. Se modificó el rol de los hijos, de sujetos pasivos que reciben educación, pasaron a ser nuestros profesores en materias como la computación y el control remoto. En este devenir ha ocurrido algo importante para nosotras las mujeres, dentro de este proceso de cambio se ha modificado el rol de la mujer. Es por esto que este es “un tiempo de mujer” y eso es visualizado por muchas de nosotras.

¿Cuál es entonces este cambio de rol?. Si hacemos un breve racconto del rol de la mujer en la historia de la humanidad vemos que, durante la prehistoria hubo “un tiempo de mujer”, el hombre era cazador y fue la mujer, con su carácter sedentario, producto de sus embarazos y maternidad, quien comenzó primero a recolectar y luego a labrar la tierra con sus hijos, desarrolló el lenguaje, esto produjo el despertar de la cultura, fue éste un período de matriarcado.

Pero ese papel de poder, luego, fue pasando al hombre. La mujer quedó relegada al interior de las viviendas y durante siglos fue invisible a las miradas de la sociedad en que vivía. Hablamos del patriarcado, donde es el hombre el que introduce en la cultura a su prole.

La mujer, durante siglos, sólo aparecía como madre y esposa y si su interés era intelectual, debía relegar su vida afectiva e incorporarse a alguna congregación religiosa. Un ejemplo notable de esto es Sor Juana Inés de la Cruz.

Al otorgarle a la mujer un rol secundario, lentamente se naturalizaron conceptos como “la menor inteligencia de la mujer”, “su poca habilidad ejecutiva”, “su debilidad prospectiva”, etc. ¿Estos conceptos son verdaderos? Si y no, hay mujeres que lo creen y actúan en consecuencia, hay mujeres que luchan contra ellos, casi sin percibir que lo hacen y los desmienten. Cuando se dice que una mujer no puede bajar una escalera y comer chicle, yo me pregunto: ¿Acaso no podemos cocinar y atender a los deberes de los chicos al mismo tiempo, también limpiar todo lo que está ensuciando para que cuando se termine de cocinar quede todo impecable, acaso no cocinamos con los elementos disponibles que muchas veces no son los que quisiéramos pero son los pudimos administrar? Pongo este ejemplo intencionalmente. No pongo un ejemplo laboral para demostrar que en ese ámbito, donde suponemos, no entró la organización de un hombre, es la mujer quien genera sus propias habilidades para atender a varios frentes al mismo tiempo, para realizar tareas prospectivas como es limpiar lo que está ensuciando porque después no habrá tiempo para hacerlo, administrar el dinero familiar para que alcance, etc. Si bien este rol de “puertas adentro” significó, restricciones, no siempre resultó perjudicial, según desde donde se mire, le permitió a la mujer estar protegida de los avatares de la lucha por la supervivencia.

Si volvemos a nuestra época, observamos que la industrialización, con la necesidad de mano de obra, sacó a las mujeres de las casas y las llevó a las fábricas. En este ámbito de trabajo, organizador, nuestras abuelas empezaron a luchar por sus derechos.

Si eran hábiles para producir, también lo serían para pensar y allí comenzó este cambio de rol que hoy nos ocupa. Surgió el voto femenino, los derechos a la prevención en el área de la salud reproductiva, la lucha contra la discriminación. Aparecieron pensadoras, artistas, científicas, en cantidad y calidad como nunca en la historia. Algunos de ustedes habrán oído hablar de la Dra. Marie Langer, ella era una psicoanalista que fundó junto con otros colegas una corriente ligada a lo social, en el psicoanálisis. El Grupo Plataforma. En una mesa redonda, en México, donde vivió sus últimos años, planteaba las dificultades con que se encontraba una mujer en su época para poder estudiar. Los preconceptos le impidieron durante años sacar buenas notas en latín y matemáticas, porque, según lo que le transmitieron, un cerebro de mujer no esta capacitado para el latín, ni para la abstracción que significan las cuentas.

Hoy el mundo se dirige a un proceso de desindustrialización, donde el valor ya no se genera con los medios de producción materiales, sino con los medios de producción intangibles, como es el conocimiento. Ya no hace falta tener mayor capacidad física para generar valor, las mujeres tienen iguales posibilidades de generarlo que los hombres. Por otro lado tiende a desaparecer el trabajo tal como lo conocimos, no se valora la obediencia sino la creatividad, aparece el emprendimiento personal como el motor que genera valor. Hasta en las estructuras más grandes y rígidas surge la necesidad de la iniciativa personal. Un ejemplo claro lo constituye la empresa Shell. Ya nos extenderemos en otras charlas sobre esto. Pero tomemos por un momento el tema de la obediencia, este concepto es masculino, con él se constituyeron todos los ejércitos de todos los países del mundo. Larguemos a volar nuestra imaginación y pensemos en un estado de gobierno con ideas femeninas como el co-gobierno, el consenso, etc. Probablemente no existan organizaciones como los ejércitos.

Aparecen entonces mujeres exitosas que generan sus propias empresas, con gran eficacia dan trabajo, generan valor, modifican la realidad.

En este mundo actual, por muchas causas que ahora no vamos a enumerar, nos encontramos con mujeres que comparten la responsabilidad de la manutención de la familia y en países como el nuestro, son jefas del grupo familiar en el 28.8% de los hogares. Esto quiere decir que de cada 100 hogares argentinos casi treinta son sustentados por mujeres. ¿Podemos entonces pensar a la mujer en el mismo rol que ocupaba hace un siglo atrás?

Evidentemente no.

¿Qué pasa entonces con la mujer en las empresas, es igual la forma de trabajar del hombre y la mujer?

Existen muchas posiciones. En general, las mujeres que han llegado a ocupar puestos de liderazgo en sus empresas niegan que existan diferencias entre un hombre y una mujer en el ámbito del trabajo, es más, muchas veces sienten ofensivo que se piense que en su organización hay discriminación, sin embargo, cuando se indaga mas profundamente, reconocen que han debido trabajar el triple que un hombre para ser reconocidas, éstas están en un borde del espectro.

En el otro extremo se encuentran quienes plantean que es tan diferente la forma de trabajo de cada género, que es imposible que una mujer lidere. Si nos detenemos dos minutos en esto, comprendemos que los dos extremos plantean lo mismo. Uno por no reconocer las diferencias y el otro por cristalizarlas, no logran penetrar en la problemática y la niegan sin hacer nada.

Reconocer las diferencias y saber que parten de las diferentes percepciones es una forma de empezar. Si bien es cierto que en las organizaciones empiezan a celebrar cualidades tradicionalmente asociadas a lo femenino, como la "inteligencia emocional" y el "liderazgo compartido", la imagen de la persona exitosa en los negocios sigue dominada por una mirada masculina, que equipara las características generalmente atribuidas al hombre con la efectividad, estos atributos son: una actitud decidida para resolver problemas, habilidades analíticas para producir planes, una capacidad para discriminar lo personal de lo laboral, y una aparente superioridad en la resolución de problemas y toma de decisiones. Estos estereotipos de lo masculino contrastan con la también estereotipada fortaleza de la mujer en el área de recursos humanos, donde sus habilidades emocionales serían más eficaces. Estos razonamientos son los habituales en los lugares jerárquicos clásicos de muchas organizaciones e influye de una forma u otra en las funciones y los lugares que la mayoría de las mujeres llegan a ocupar hoy en día. Adicionalmente, habría que examinar qué tan "femeninas" son las prácticas de las mujeres.

Realizar estrategias para neutralizar las diferencias o para aprovecharlas es nuestra tarea. Cuando comencé con mi actividad dentro del campo del instrumental médico, como les conté, no había mujeres propietarias de las empresas, por lo tanto me tocaba negociar en un mundo de hombres. Ellos, por no estar acostumbrados a encontrarse con una mujer, rápidamente me ubicaban en un plano mas bien familiar y yo me convertía en una mujer que no sabía, que no debía ser hábil para negociar. Esto me daba una ventaja adicional, yo no subestimaba a mi interlocutor, por lo tanto conseguía mejores condiciones que las que ellos pensaban otorgarme.

Según Clara Coria, las mujeres no pueden hacer explícitos sus intereses ni sus ambiciones personales, debido al mandato social que las sitúa como altruistas, generosas, amorosas, es decir, "femeninas". Por esto, en un país donde lo "femenino" se adscribe a estos conceptos, las mujeres nos vemos obligadas a generar relaciones que no nos coloquen en posiciones vulnerables o criticables ante clientes, proveedores y colegas sean estos hombres o mujeres, o definir estrategias dentro de lo permitido (lo femenino) para poder alcanzar nuestros objetivos. Esto nos limita en el acceso a la toma de decisiones. Pensemos simplemente que se consideran “malas artes” a las que se utilizan para lograr éxitos desde “las artes femeninas”.

Quisiera finalmente hablar del eje trabajo-familia-relaciones sociales. Cuando se habla del malabarismo que la mujer tiene que hacer entre su vida privada y su vida pública, lo que se ignora es que realmente un balance perfecto o ideal es prácticamente imposible. A diferencia de los hombres, simplemente terminamos trabajando como burros en la casa y en la empresa. Si analizamos cuidadosamente el desenvolvimiento de las mujeres en las empresas, confirmaremos que la calidad de nuestro trabajo es igual o superior a la de cualquier hombre. De acuerdo al testimonio de muchas, la cantidad de trabajo suele ser mayor. Al llegar a nuestras casas después de la jornada de trabajo, usualmente somos las mujeres las que nos ocupamos del cuidado de otros: hijos, marido, padres-y además de eso, de nuestro aspecto físico.

Esta variedad y multiplicidad de roles nos permite ubicarnos en los cambios continuos. Sabemos como ser de una manera a las ocho de la mañana, cuando llevamos los chicos al colegio, de otra a las nueve cuando llegamos a nuestro trabajo y de otra a las diez de la noche cuando estamos con nuestras familias. Sabemos como cocinar con una oreja en la habitación de los niños y como terminar el informe a pesar de la queja que vendrá cuando lleguemos tarde a casa.

Retomando el principio de nuestra charla, quisiera terminar recordando que los grandes cambios influyen en la gestión de las empresas. Hoy día nadie duda que las empresas verticalistas con gestiones autoritarias no pueden sobrevivir. Esto se debe a que su rigidez no les permite torcer el rumbo cuando la marea cambia. Lo vimos claramente durante la crisis del 2001, empresas que parecían sumamente sólidas se desintegraban como castillos de arena frente a la imposibilidad de cambiar. Me parece que esto debe dejarnos una enseñanza: Por un segundo dudemos de nuestras percepciones, apoyémonos en nuestros colaboradores y colaboradoras, pidamos ayuda cuando corresponda y cuando finalmente decidamos el camino emprendámoslo con seguridad y entusiasmo.

Arq. Liliana Szwarc
President Lilis S.A.
lilisz@lilis.com.ar
www.lilis.com.ar

 


Reflexiones de participantes de la Conferencia
del 1 de diciembre de 2003.


From: Diana Hara
Subject: Re: Recuerdo del Encuentro del 1 de diciembre.

Hola Beatriz,

Somos parte de un proceso de cambio y,en esta reunion se expreso la necesidad que tiene la mujer de ocupar un lugar significativo mas alla de sus hijos y de su hogar.

Creo tambien en los mandatos que nos marcan a fuego y en la lucha permanente que dia a dia tenemos que enfrentar para no caer en ellos tan facilmente.

Hay roles que nos 'asignan',pero ojo ,quedarnos en ellos es una decision personal ,seamos conciente de ello,porque solo con la autoevaluacion de nuestros actos podremos llegar a lo que deseamos.

Depende de nosotras la decision de salirnos del lugar que tantos años nos ha llenado de hermosos momentos pero que ya HOY,el vuelo de los hijos y nuestro reloj interno anuncia y pide un cambio de rol,una participacion activa en otro lugar.,ademas del familiar.

Creo que el grupo de mujeres que fueron convocadas tenian en comun,este deseo de ser en el mundo algo más que hijas,esposas,madres,.Creo tambien, que no todas queremos lo mismo, tambien estan las que son felices en ese ambito y no desean mas que conservar esa dicha que disfrutan dia a dia sin cuestionamientos,Lo importante es intentar los caminos que nos llenan de proyectos y sueños,que nos dan paz y placer,ya sea para a quellas mujeres que disfrutan de lo cotidiano sin querer sumar nada mas ,como las que desean nuevos desafios,TODO ES VALIDO,en la busqueda de la satisfaccion personal.,porque solo de esa manera podremos encontrar nuestra realizacion personal en el mundo,y esto no es poca cosa.

Lic.Diana Hara



From: Daniela Seine
Subject: Re: Recuerdo del Encuentro del 1 de diciembre.

Querida Beatriz:

Con respecto a las sensaciones que me desperto el encuentro, fueron numerosas, las mas importantes, que me abrieron LA POSIBILIDAD DE "ESCUCHAR" a otras mujeres, donde tenia creido que ya no existian ciertos conceptos y parametros con respecto a nuestras actividades (separatistas, discriminacion por cargos y sueldos etc.)

Esto me acerco a las sensaciones de que todavia hay mucho por delante por hacer, por nosotras, por la mujer. Poder para crear, diseñar, incursionar, explorar nuevos horizontes.

Quede enriquecida con la charla y con las hermosisimas y pujantes mujeres que me presentaste, por demas tambien me siento orgullosa de pertenecer a un nuevo circulo de mujeres emprendedoras.

Muchas Gracias por la invitacion y tus consideraciones para tal fin.

Con cariño

Daniela

 

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